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Mónica Cortina Castellanos

ALGUNOS APUNTES SOBRE LA COOPERACIÓN FINANCIERA EN ASIA.


por Mónica Cortina Castellanos

11 de febrero de 2008

ALGUNOS APUNTES SOBRE LA COOPERACIÓN FINANCIERA EN ASIA.
MSc: Mónica Cortina Castellanos
Febrero 2008.

En el pasado junio de 1997, estalló en el Sudeste Asiático la mayor crisis económica experimentada por la región después de la II Guerra Mundial. Sus efectos fueron tan grandes que muchos pusieron en duda la credibilidad del llamado “milagro asiático”.

La ASEAN como mecanismo integracionista no tuvo capacidad de respuesta para hacer frente a la crisis y los países afectados quedaron a merced de los organismos financieros internacionales (FMI), a los cuales, con excepción de Malasia, se les aplicó programas de ajustes y reestructuración.

De esa crisis los países asiáticos sacaron sus propias lecciones, se puso en evidencia las debilidades financieras que presentaba la zona y la necesidad de establecer medidas colectivas para prevenir futuras turbulencias financieras.

En este contexto, los países que integran el mecanismo ASEAN+3 ponen en marcha la Iniciativa Chiang Mai, la cual tiene como objetivo facilitar la liquidez de los países del área, mediante el establecimiento de un sistema de intercambio de monedas y la unión de las reservas internacionales de los miembros de la ASEAN con sus principales socios de diálogo (Japón, República de Corea y China).

Con la iniciativa se persigue instaurar y desarrollar un proceso de vigilancia colectiva que permita monitorear la salud económica de sus miembros, garantizar la transparencia de las condiciones monetarias y fiscales y analizar las tendencias macroeconómicas regionales. La iniciativa también tiene entre sus objetivos prever los desequilibrios e inestabilidades que crean las condiciones para la fuga de capitales en el corto plazo.

Así, los integrantes de este mecanismo se ubican en una posición ventajosa y segura ante futuras turbulencias, puesto que en lo adelante podrán contar con un respaldo monetario alternativo sin condicionamientos, bien diferente al que brindan las instituciones financieras internacionales.

La puesta en marcha y consolidación de la Iniciativa Chiang Mai, ha traído como resultado que hasta mediados del 2004, se hayan firmado un total de 16 acuerdos bilaterales swap por un monto equivalente a 36,5 mil millones de dólares.

También, en el periodo 2001-2003, se firmaron 12 proyectos dirigidos al área de las tecnologías de la información y las comunicaciones, la energía y los derechos de propiedad intelectual. Se considera que desde que la iniciativa se puso en marcha en el año 2000, el intercambio monetario entre los 16 países ha sido de más de USD75 000 millones.

En agosto del 2003, los países del área acordaron avanzar en la llamada “Iniciativa de los Mercados de Bonos Asiáticos”, la cual se propone una mejor utilización de los niveles de ahorro del sector privado para infraestructura y otras inversiones en la región, contribuir a la diversificación de las emisiones y tipos de monedas nominadas en bonos y alcanzar un desarrollo del mercado de bonos regionales de manera tal que se consolide como un elemento de la infraestructura financiera que contribuya al crecimiento de manera estable y sostenida.
En mayo del 2007, los Ministros de Economía de los países que integran ASEAN+3 acordaron crear un Fondo Económico Común, a partir de sus grandes reservas, con el objetivo de proteger sus monedas de la especulación. Se calcula que los países del Este de Asia poseen dos tercios de las reservas monetarias del mundo.
Esta decisión es catalogada como una prolongación de la Iniciativa Chiang Mai y pondrá a disposición de los países miembros recursos monetarios de manera inmediata, para detener la caída de sus reservas internacionales en pos de evitar futuras crisis.
En el futuro la región debe trabajar en función de prepararse para la introducción de una moneda única, o sea, avanzar hacia la unidad monetaria (ACU). Los resultados positivos de ese proceso, se materializarán en: la estabilización de las tasas de cambio, en la promoción del comercio intra-regional, en la simplificación de la planeación y en el fomento de la participación fronteriza en los mercados de obligaciones locales.

Así, Asia estaría imitando el camino materializado por la Unión Europea. Hay que apuntar, que este complejo y difícil proceso está lleno de seducciones pero también de notables riesgos, a pesar de ello, este será el derrotero que ineludiblemente tendrá que emprenderse.

Se considera que la ACU se podrá utilizar en principio:

• como unidad de contabilidad y numerario para políticas de tasas de cambio en los países del Este Asiático.
• Las autoridades monetarias podrán utilizar la ACU como unidad de cuenta para la coordinación de la política regional.
• También podrá ser usado para medir el grado de desviación de los tipos de cambio de las monedas de acuerdo con un promedio regional.
• Los países del Este Asiático podrán anunciar un tipo de cambio oficial de sus monedas nacionales frente al ACU
• Utilizarla como referencia al aplicar sus políticas de tasas de cambio, incluso en ausencia de la coordinación política.
• Pese a su no presencia física, la ACU podrá ser utilizada como divisa virtual cuyo valor se determinará tomando en consideración factores como el PIB, el volumen comercial, y la conformación de la canasta de monedas conformada por las divisas de los 13 países que serán parte, donde deberá ser compilada y establecida la valoración de cada una de las divisas,

No cabe duda que en la determinación de su valor las divisas más fuertes y con mayor peso serán las de China, Japón y Corea del Sur, que tendrán la ponderación más significativa en el nuevo sistema monetario. En este contexto se le asigna a las dos primeras un papel preponderante en la estabilización financiera regional.

El soporte fundamental de la ACU reposará sobre el PIB conjunto de estos tres países, calculado en unos 7,5 trillones de dólares (22 % del PIB mundial). Dentro de la canasta de monedas, el yuan chino influirá más que ninguna otra moneda, seguido por el yen japonés y el won surcoreano.

Estos países establecerán un enorme entramado bilateral de cambio de monedas mutuas, bajo el esquema “Iniciativa Chiang Mai”. Dicha política económica proporcionará a los Bancos Centrales de Asia, de un fondo alternativo, para responder a los posibles ataques especulativos, como ocurrió en 1997, impidiendo de esta manera, que los sistemas monetarios colapsen y sus monedas se devalúen.

También será un indicador útil para las autoridades monetarias en su política de formulación de las tasas de cambio y permitirá controlar el movimiento colectivo de las monedas asiáticas contra monedas extranjeras fuertes, como el dólar y el euro; y a su vez posibilitará la circulación de cada una de las monedas de los países de la región frente al promedio presentado por la ACU.

Todo ello, facilitará el desarrollo de un mercado de bonos multi-monetarios y la profundización del mercado de capitales, haciendo que pueda en gran medida reducir la exposición a choques extranjeros.

Precisamente es en la esfera financiera donde se aprecian los mayores progresos, la cual se engloba dentro de la Hoja de Ruta para la Integración Monetaria y Financiera de la ASEAN, así como otros programas de trabajo financiero.

Desde la crisis en la región se maneja la necesidad de crear un Fondo Monetario Asiático (FMA) que pudiera jugar el papel de prestamista en condiciones de crisis. Se pretendía que con su creación los países del área no tendrían que acudir a los organismos financieros internacionales, sin embargo, EE.UU. se opuso rotundamente a esta idea. Por supuesto lo interpretó como una amenaza a sus intereses en la región y la posibilidad de verse desplazado por actores regionales, lo cual podría disminuir la influencia y dependencia que los países del área tienen de la primera potencia mundial.

Además, especialistas consideran que la creación del FMA pondría de relieve la rivalidad económica existente entre Japón y China, sobretodo por el papel que esta última ha alcanzado, tanto en el plano regional como mundial.

Además los países de la ASEAN están trabajando en la liberalización de los servicios financieros. En el 2007 concluyó la Cuarta Ronda de Negociación, se expandió el mandato del Comité de Trabajo sobre la liberalización de los Servicios Financieros de la ASEAN que funciona bajo el Acuerdo Marco sobre Servicios de la ASEAN, el cual incluye la facilitación para la liberación de estos servicios con sus socios de dialogo y el desarrollo de una posición común de los países de la ASEAN sobre comercio y los servicios financieros. Estos pasos allanan el camino para las negociaciones de los Acuerdos de Libre comercio a firmar con sus socios de dialogo.

La liberalización de la Cuenta de Capital, es otra de las líneas de trabajo en materia financiera. Se plantea que los países deben continuar trabajando en función de este objetivo para lo cual han creado una Hoja de Ruta que se propone concluir para el 2015, año señalado para la conformación de la Comunidad Económica de la ASEAN, que presupone la formación de un Mercado Único y la libre circulación de capital, personas y mercancías.

En función de lograr la liberalización de la Cuenta de Capital se han trazado un programa para incrementar la creación de capacidades mediante la realización de seminarios, intercambios de opiniones e intercambios de experiencias entre los especialistas de los países miembros.

ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES

Sin lugar a dudas, la crisis de 1997 dejó lecciones para la región asiática y los compulsó a estrechar la colaboración en la esfera financiera, contribuyendo al proceso de consolidación de la integración.

Sin embargo, tanto la liberalización de los servicios financieros como de la cuenta de capital, podrían hacerlos más vulnerables a los choques externos y ataques especulativos.

Ante esta posibilidad se impone la necesidad de trabajar en la consolidación de una vigilancia colectiva que detecte los desequilibrios macroeconómicos y las posibles señales de futuras crisis, de manera tal que se activen los mecanismos creados para estos fines.

Para la creación de una moneda única, falta mucho por hacer. Un gran número de especialistas consideran que como mínimo, la región necesita más de 20 años para lograr su concreción. Su implementación, es un intento audaz, que implicará sobreponerse a obstáculos y enfrentar retos, pero constituirá un paso necesario en la consolidación del desarrollo en la región más dinámica del mundo.

De establecerse el ACU, surgirá como una moneda alternativa al dólar que contribuirá a atenuar la dependencia financiera de la región y del resto del mundo, del dólar como moneda líder en las relaciones económicas internacionales.

El ACU puede surgir como una moneda fuerte, la cual estará respaldada por la creciente participación de Asia en el PIB y en el comercio mundial, A lo anterior se le suma las fuertes reservas en divisas que posee la región, respaldadas por los superávit en Cuenta Corriente de la mayoría de los países asiáticos.

ALGUNOS APUNTES SOBRE LA COOPERACIÓN FINANCIERA EN ASIA. (PDF) 28.3 KB


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