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Chee Yoke Heong

El "nuevo FMI " no cambia condicionalidades.


por Chee Yoke Heong

14 de mayo de 2009

La crisis financiera mundial ha impulsado un resurgimiento de los créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI) que habían disminuido notoriamente en los últimos años a medida que los países los evitaban por su perjudiciales condicionalidades. De todas formas, aparentemente la institución financiera no aprendió de sus errores en el manejo de la crisis de 1997 y 1998 y continuó prescribiendo políticas contractivas a aquellos países que siguieron acudiendo a ella en busca de fondos para estimular sus economías o evitar una grave depresión.

El FMI todavía plantea políticas y condiciones, como lo hizo en las crisis financieras de hace más de un decenio, que podrían agravar el estado de las economías de los países prestatarios o aumentar su vulnerabilidad a los efectos de la actual crisis mundial, advierten dos estudios recientes.

Un estudio realizado por Third World Network (TWN) en un grupo de países que negociaron acuerdos stand-by con el FMI desde setiembre de 2008 reveló que las políticas fiscales, monetarias y cambiarias de la institución siguen siendo tan estrictas y restrictivas como lo eran en los años anteriores. “El FMI sigue diseñando sus programas de crédito en un marco de restricción de las políticas fiscales y monetarias y estableciendo rigurosas metas de inflación en Bielorusia, El Salvador,Georgia, Hungría, Islandia, Latvia, Serbia, Pakistán y Ucrania”.

Sri Lanka solicitó recientemente un préstamo de 1.900 millones de dólares, mientras que Turquía y Rumania podrían negociarlos en un futuro cercano.

Las recetas del FMI incluyen usualmente la reducción del déficit fiscal mediante la restricción del gasto público -lo que hace recaer la carga sobre los trabajadores del sector público, los pobres y los desempleados-, así como también el control de la inflación y el aumento de las tasas de interés.

Estas condiciones son perjudiciales y se imponen innecesariamente sobre países que ya enfrentan una caída de su producción y efectos económicos externos negativos, sostiene el Center for Economic and Policy Research (CEPR) de Washington en su informe “Empowering the IMF: Should Reform be a Requirement for Increasing the Fund’s Resources?”. Además, advierte, pueden exacerbar los efectos de la recesión económica mundial en estos países.

El informe examina las actuales prácticas y políticas del FMI en el contexto de una propuesta cuadruplicación de los recursos de la institución a un billón de dólares (tras la promesa del G-20) y el consiguiente incremento de su influencia sobre la adopción de políticas económicas en los países en desarrollo.

Al mismo tiempo, el FMI ha promovido la aprobación de paquetes de estímulo económico y políticas monetarias expansivas para hacer frente a la crisis mundial. Por ejemplo, el director gerente, Dominique Strauss-Kahn, dijo en febrero: “Durante un año, desde que hablé en Davos en enero (de 2008), el Fondo ha promovido estímulos fiscales para restaurar el crecimiento mundial. Ahora hay un amplio consenso sobre esto”.

De modo similar, el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, dijo en una entrevista en diciembre de 2008: "Lo diría aun más rotundamente. Lo que se necesita es no sólo un estímulo fiscal sino el compromiso de los gobiernos de que seguirán las políticas que sean necesarias para evitar que se repita la Gran Depresión".

De esta forma, las políticas procíclicas (contractivas) adoptadas en todos los acuerdos que el FMI ha negociado desde setiembre de 2008 contradicen el propio discurso de la institución.

"Los nueve países receptores de créditos son orientados para que apliquen las políticas exactamente opuestas de reducción del gasto público, planes de consolidación fiscal, recortes de los salarios del sector público y eliminación gradual de los subsidios”, señala el informe de TWN. Aunque los objetivos de estas políticas de crédito apoyadas por el FMI consisten en ampliar las reservas de moneda extranjera y aliviar la carga de la deuda pública, no hay una mención clara ni un análisis del impacto social y económico que esas políticas contractivas tendrán en países que ya padecen recesión.

Es cierto que el FMI apoya el gasto en redes de seguridad social y programas de asistencia social en varios países prestatarios, observa TWN, pero en países como Pakistán el incremento acumulado del gasto social es de 0,3 por ciento del PIB, mientras que la reducción del gasto público está en el orden de 3,2 por ciento del PIB.

Las políticas de contracción monetaria y fiscal del FMI en varios países parecen contradecir la promesa del G-20 en su cumbre de abril en Londres de que los incrementos de recursos para las instituciones financieras mundiales “respaldarán el crecimiento en mercados emergentes y países en desarrollo ayudando a financiar el gasto contracíclico” o expansivo. También parecen oponerse a las políticas contracíclicas que los países del G-20 se han prescrito a sí mismos, relacionadas con fuertes recortes de las tasas de interés y el mantenimiento de políticas expansivas de sus bancos centrales.

Según el CEPR, las actuales prácticas crediticias del FMI tendrán consecuencias en el futuro inmediato de los países afectados, porque las políticas procíclicas pueden exacerbar la recesión económica mundial. Más importante aun, la propuesta cuadruplicación de los recursos de la institución tendrá repercusiones a muy largo plazo, incluso después de que la economía mundial se recupere.

"Aunque es improbable que los nuevos recursos reviertan la tendencia de los gobiernos a evitar, siempre que sea posible, los préstamos y la influencia del FMI, ayudarán a reestablecer un FMI no reformado como gran poder en la economía y las decisiones de los países de bajos y medianos ingresos, sin que éstos tengan poder de opinión en la toma de decisiones del FMI. Esto podría tener importantes consecuencias a largo plazo para el crecimiento, el desarrollo y los indicadores sociales en muchos países", señala el informe.

El CEPR dice que los gobiernos que están contribuyendo a este aumento de la financiación deberían pensar cuidadosamente en las consecuencias y posibilidades de sujetar dicho aumento a una reforma seria del FMI, especialmente en las áreas de gobernanza y rendición de cuentas. "No se le deberían proporcionar nuevos fondos al FMI salvo que la institución se someta a importantes reformas que le impidan continuar y repetir los graves errores que cometió en las importantes crisis de los años noventa", instó Mark Weisbrot, codirector del CEPR y autor principal del informe. "El propósito principal de los créditos del FMI y del aumento de sus recursos es supuestamente el de ayudar a los países de bajos y medianos ingresos a hacer lo que hacen los países de altos ingresos: estimular sus economías. Exigirles hacer lo contrario contraría ese propósito".

El FMI cometió graves errores en las crisis económicas de los años noventa que afectaron adversamente las economías de varios países como Argentina, Indonesia, Corea del Sur, Tailandia y Brasil. En esas crisis, recuerda el CEPR, el FMI no actuó como prestamista de última instancia cuando su ayuda se precisaba con más urgencia en Asia y mientras países como Corea del Sur, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Malasia caían víctimas de una grave escasez de divisas. Después impuso políticas procíclicas y en algunos casos, como el de Corea del Sur, fijó objetivos de inflación imposibles de alcanzar sin una fuerte contracción económica, dada la depreciación monetaria.

En los últimos meses, el FMI ha comenzado a prescribir nuevamente políticas que en su mayoría podrían considerarse inapropiadas, previene el informe del CEPR.

El Salvador, por ejemplo, firmó un acuerdo stand-by que prohíbe el uso de políticas fiscales expansivas. Esto es especialmente problemático porque el país no puede valerse de la política cambiaria para estimular su economía (mediante la depreciación), dado que ha adoptado el dólar como moneda.

Por el contrario, el apresurado recurso a la relativa seguridad del sistema financiero garantizado por el gobierno de Estados Unidos en los últimos doce meses ha hecho que el dólar se apreciara sustancialmente frente a otras divisas. El uso del dólar estadounidense también elimina la mayoría de las opciones con respecto a políticas monetarias contracíclicas.

Al impedirle a El Salvador aumentar el gasto público, el acuerdo con el FMI le impide usar prácticamente la única herramienta política que le quedaba para contrarrestar choques externos a su economía. Esto podría hacer que la recesión sea mucho más grave de lo que sería si se permitieran políticas fiscales expansivas.

En Pakistán, el acuerdo firmado en diciembre con el FMI dispone el ajuste de la política fiscal y monetaria, e incluye una abrupta reducción del déficit fiscal de 7,4 por ciento del PIB el año pasado a 4,2 por ciento del PIB en el actual año fiscal. Aunque esta meta podría ser deseable, es cuestionable que deba hacerse este año, cuando la economía sufre varios choques externos que están reduciendo la demanda privada.

Además, señala el CEPR, Pakistán está sufriendo la reducción de las exportaciones y de la afluencia de capitales, y en el momento de la firma del acuerdo, existían muchos motivos para creer que esta situación negativa de la demanda empeoraría. Comprometerse a una reducción del déficit de tal magnitud en estas condiciones parece al menos inapropiado.

Asimismo, el CEPR también observó que, según el acuerdo, Pakistán debe descartar uno de los controles del tipo de cambio propuestos recientemente: la limitación de veinticinco por ciento a los pagos anticipados por concepto de importaciones. Esto plantea dudas sobre las opciones políticas del FMI en este acuerdo y en general. La institución se ha opuesto tradicionalmente a los controles de capital. En el actual déficit de cuenta corriente de Pakistán podría tener sentido reducir ese déficit mediante los controles del tipo de cambio y no mediante la reducción de las importaciones, que hace caer la demanda agregada y, por consiguiente, la producción y el empleo. Pero el FMI parece favorecer esta última opción.

Las actuales políticas de crédito del FMI son causa de preocupación para los críticos de la institución. TWN sostiene que tales políticas no deben seguir imponiéndose en el actual contexto de la recesión mundial, así como no debieron imponerse durante la crisis financiera de Asia.

TWN exhorta a los gobiernos a retener sus contribuciones para el aumento de los fondos del FMI, dado que "los recursos adicionales le darían los medios para disciplinar de manera equivocada a los países víctimas de la crisis, agravando su situación".


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