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Eric Toussaint

Una figura emblemática del FMI y del Banco Mundial ante la justicia suiza


por Eric Toussaint

15 de junio de 2013

Una figura emblemática del FMI y del Banco Mundial
ante la justicia suiza

Eric Toussaint [1]

Jacques de Groote, ex director ejecutivo del FMI (1973-1994) y del Banco Mundial (1975-1991), en representación de Bélgica, está en la mira de la justicia suiza. De acuerdo al diario ginebrino Le Temps, está imputado por la justicia suiza por «blanqueo de dinero agravado», «estafa», «falsedad en los títulos» [2].. Seis ciudadanos checos (uno de los cuales falleció en marzo de 2013) están también imputados por los mismos motivos.
El proceso se centra en la privatización fraudulenta de MUS (Mostecká uhelná spolecnost), una de las principales minas de carbón de la República checa a fines de los años 1990. «Los siete acusados habrían aprovechado la privatización de esa mina del norte del país - cuya hulla servía para producir el 40 % de la electricidad checa- para enriquecerse ilegalmente gracias a una compleja arquitectura de sociedades-pantalla internacionales.» [3]

Directamente relacionado con este asunto, desde 2008, es el bloqueo de 660 millones de francos suizos (540 millones de euros o 705 millones de dólares estadounidenses) en centenares de cuentas bancarias diferentes. El proceso comenzó el 13 de mayo de 2013 en Bellinzona, en el Tesino, cantón suizo, después de una investigación de seis años llevada a cabo por tres procuradores federales, que identificaron unas sesenta sociedades-pantalla, algunas con sede en Friburgo, Liechtenstein y Chipre.

Jacques de Groote afirma: «No tengo ninguna razón para declararme culpable, ni ayer, ni hoy». [4] Sin prejuzgar la sentencia que emitirá la justicia suiza durante el verano de 2013, es interesante estudiar la trayectoria de Jacques de Groote, actualmente de 86 años, ya que constituye una figura emblemática del FMI y del Banco Mundial. Existe una relación entre su papel en esas instituciones y el proceso que le entabla la justicia suiza.

Efectivamente, como director ejecutivo del FMI y del Banco Mundial, Jacques de Groote presidió en representación de Bélgica un grupo de países que tenía cerca del 5 % de los votos en el Consejo de administración de esas dos instituciones, o sea, más que Francia, Gran Bretaña, China o la India en esa época. Cuando terminó su mandato, el grupo que presidía estaba compuesto por Bélgica, la República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Austria, Luxemburgo, Turquía, Bielorrusia, Hungría y Kazajistán.

El Banco Mundial y el FMI condujeron el proceso de privatización en la República Checa, como en la mayor parte de países del ex bloque soviético en la época en que Jacques de Groote era director ejecutivo. Algunos años después del fin de su mandato, en 1998-1999, se convirtió en el presidente de Appian Group, una sociedad suiza establecida en Friburgo, especializada en inversiones en las empresas privatizadas de Europa central y del Este, y particularmente en la República Checa. [5]

En 2004, según el Finantial Times, «El Appian Group, surgido de ninguna parte, se ha convertido en uno de los principales y más poderosos grupos financieros en la escena de los negocios en la República Checa». [6] Empleaba a unas 15.000 personas y poseía la mina MUS (adquirida en 1998), el grupo Skoda engineering (también privatizado) y otras sociedades. Además gozaba de un trato favorable por parte del gobierno checo, lo que era denunciado por otras sociedades de la competencia y por el banco JP Morgan.

Respecto a la privatización de la mina MUS, el Financial Times ofrecía la hipótesis de que el grupo de gestión de la mina y la sociedad Appian (presidida por Jacques de Groote) habían utilizado el dinero líquido del que disponía MUS para pagar el préstamo que había servido para su compra. [7] Además, se habrían transferido importantes sumas de dinero al extranjero. Más tarde se vio que MUS había sido, de hecho, vaciada completamente. Los 660 millones de francos suizos confiscados por la justicia suiza provienen, probablemente, en una buena parte de ese dinero. Según Le Temps: «A fines de los años 1990, seis checos y un belga se habrían enriquecido ilícitamente gracias a esta privatización por medio de una ingeniería financiera compleja. El Ministerio público de la Confederación (MPC) se interesó por este asunto ya que el dinero que había servido para la operación habría pasado por Suiza.» Agreguemos también que la actual sociedad MUS se ha constituido como parte civil en el proceso que ha comenzado en Suiza en mayo de 2013. La policía checa acusa igualmente a los seis ciudadanos checos y a Jacques de Groote en el caso MUS. [8]

¿Quién está en el origen del proceso entablado por la justicia suiza?

Alain Aboudaram, el director de una sociedad suiza que se siente estafado por Jacques de Groote está en el origen de la denuncia de éste y de los otros acusados. Fue esta persona la que en 2004 presentó ante la justicia suiza una serie de informaciones precisas concernientes a una vasta operación de blanqueo de dinero. Lo que es muy interesante en este caso son las revelaciones que surgen de varias sentencias emitidas por la justicia estadounidense en un litigio que oponía Alain Aboudaram y Jacques de Groote. [9] Allí nos enteramos de que Jacques de Groote fue retribuido por la sociedad de Alain Aboudaram por la ayuda prestada en la reducción de las cargas fiscales que debía soportar la sociedad Skodaexport. Esta sociedad, en la que Alain Aboudaram tenía intereses directos, obtuvo del Banco Mundial, gracias a la ayuda de Jacques de Groote, un contrato para un oleoducto en la India.
 [10]

La sentencia de la justicia de Estados Unidos indica claramente que Jacques de Groote recibió de la sociedad de Alain Aboudaram una importante remuneración en contrapartida, lo que, por otro lado Jacques de Groote ha reconocido. Según una noticia de la agencia Belga datada el 13 de mayo de 2013: «Las sumas versadas al Sr. de Groote son importantes. El Sr. de Groote hizo valer en el proceso que tenía derecho a 3 millones de dólares por sus servicios. Habría recibido por lo menos un millón de dólares.» [11] Los tribunales estadounidenses finalmente desestimaron la querella interpuesta por Alain Aboudaram a Jacques de Groote y por lo tanto éste último escapó a una condena.

¿Pensáis en tráfico de influencias? Eso puede defenderse. No obstante, la justicia de Estados Unidos consideró que los actos realizados por de Groote no constituían delito. El Banco Mundial tampoco encontró nada que decir. El discurso sobre la buena gobernanza concierne a los dirigentes de los países del Sur, pero no a los (ex) dirigentes del Banco Mundial y del FMI.

Las acusaciones de conflicto de intereses en el pasado «africano» de Jacques de Groote

En diciembre de 1990, el Wall Street Journal publicó los resultados de una larga encuesta de su redacción concerniendo a Jacques de Groote, en ese momento director ejecutivo del FMI y del Banco Mundial. [12] El periódico consideraba que de Groote había utilizado sistemáticamente su influencia en el seno del FMI y del BM para servir a los intereses del dictador Mobutu. La redacción consideraba que había conflicto de intereses: de Groote habría sacado ventajas financieras mediante su función. El diario financiero afirmaba también que de Groote había obtenido un beneficio de su actuación en el seno del FMI y del BM respecto a Ruanda. La dirección del BN y la del FMI tampoco encontraron nada que decir. Este caso hizo correr mucha tinta en su época. Le Soir, el diario belga francófono de referencia, le dedicó varios artículos [13] y Jacques de Groote finalmente salió bien parado. Le Soir fue bastante complaciente, y no hablemos del diario La Libre Belgique que pertenecía a su familia política (el partido Católico, luego convertido en Social-Cristiano).

Es evidente de que dispone de numerosos respaldos en el establishment, en Bélgica y en otros lados, lo que le ha permitido, en todos los casos, escurrirse a través de la red de la justicia.

Jacques de Groote colecciona condecoraciones oficiales: es Gran Oficial de la Orden de Leopoldo I (Bélgica), Gran Oficial de la Orden de Nassau-Orange (Países Bajos), Comendador de la Orden del Mérito de Austria, Comendador de la Orden de Luxemburgo, Estrella Roja de la Hungría popular con Palma de oro, y, last but not the least, Oficial de la Orden del Zaire, concedida por el dictador Mobutu. [14] Desde 1980 hasta 1989, fue miembro del jurado de la Fundación Rey Balduino que «lucha contra la pobreza y el subdesarrollo». Desde 1963 hasta 1992, de Groote fue profesor del departamento de economía de la Universidad de Namur (Bélgica). Desde 1963 hasta 1973, fue profesor extraordinario en la Universidad Católica de Lovaina. Desde 1957 hasta 1960 y desde 1963 hasta 1965, fue profesor en la Universidad Católica de Lille (Francia).

¿Qué le reprochaba el Wall Street Journal (WSJ)?

El diario señalaba que de Groote llevaba un tren de vida muy elevado y que acumulaba deudas (de 1 millón de dólares en 1990, según WSJ), lo que lo había llevado a pedir préstamos a los industriales belgas del Congo y Ruanda, países en los que el FMI y el Banco Mundial eran muy activos. Cuestionado por el WSJ, de Groote negaba cualquier conflicto de intereses y afirmaba no haber hecho uso de su puesto para obtener beneficios personales. El WSJ afirmaba que el corrupto régimen del general Mobutu, así como otros regímenes dictatoriales, se beneficiaba de la generosidad del BM y del FMI. Reveló que el Zaire de Mobutu tenía una deuda de 1.600 millones de dólares con el FMI y el BM mientras el presidente Mobutu se convertía en uno de los hombres más ricos del planeta. [15] A continuación, el WSJ explicaba que de Groote había sido, a partir de 1967, un consejero oficial y oficioso del régimen de Mobutu. Este diario afirmaba que cuando se establecieron las relaciones entre el FMI, el BM y Mobutu en 1982, de Groote intervino para informar a las autoridades de Kinshasa de lo que esperaban de ellas la misión del FMI, que se preparaba para visitar el país. Lo que estaba en juego era el desembolso por parte del FMI de un préstamo de 246 millones de dólares. El WSJ mencionaba la existencia de rumores sobre el hecho de que de Groote habría recibido de oficiales del régimen dinero remitido por Mobutu. de Groote también negó eso. El WSJ continuaba afirmando que de Groote había recibido un préstamo del barón Jean-Louis van den Branden que tenía intereses directos en la sociedad Géomines, una empresa minera belga activa en Ruanda y que se había beneficiado de la política recomendada por el BM y el FMI en materia de la devaluación del franco ruandés (lo que había favorecido las ventas de la mina en el mercado exterior). Según el WSJ, el préstamo era al principio de 50.000 dólares (de 1990), pero ahora llegaba a los 150.000 dólares ya que de Groote no había mantenido su promesa de devolución. El director del banco habría declarado al WSJ que temía interponer una denuncia contra de Groote viendo los apoyos que éste tenía. El mismo barón habría también ayudado a de Groote para un asunto inmobiliario en Estados Unidos.

Algunos días después de la aparición del artículo en el WSJ, Le Soir interrogó a de Groote sobre este caso:
«- De acuerdo al WSJ, una sociedad belga dirigida por uno de sus amigos, el Sr. van den Branden - por medio de la que usted obtuvo un préstamo - se habría beneficiado de esa devaluación.
-  Por supuesto, el tipo de cambio tiene efectos sobre las empresas. Y no es mi culpa si tengo un amigo que tenía una mina en Ruanda. Y si yo solicité un préstamo a través de su intermediario porque quería evitar pedir a bancos con los que tenía relaciones familiares.» [16]

«No es mi culpa si...» Huelgan los comentarios a semejante respuesta.

Retomando el artículo del Wall Street Journal, éste señalaba que de Groote, como director ejecutivo del BM y del FMI por Bélgica, no tenía ninguna responsabilidad sobre Zaire y Ruanda ya que esos países no formaban parte del grupo presidido por el Reino de Bélgica. Sin embargo, según el WSJ, de Groote utilizaba su influencia y prodigaba sus consejos a los gobernantes de esos dos países, el mariscal Mobutu y el general Habyarimana. Según el WSJ, de Groote habría visitado a Mobutu en su mansión del sur de Francia en agosto de 1986 y volvería a verlo en marzo de 1987 con el fin de mejorar las relaciones entre el FMI y el dictador.

Por supuesto, en la prensa belga, de Groote negó cualquier conflicto de intereses y declaró que no había recibido ninguna remuneración de parte de Mobutu.

Algunas reflexiones sobre su actuación en el Congo y en Ruanda

La encuesta del Wall Street Journal reveló cuestiones interesantes pero es importante tratar el caso con un análisis más profundo. Es necesario ir más allá de la cuestión del conflicto de intereses. Las peripecias de la vida de Jacques de Groote no son anodinas y ¿por qué en ningún momento el FMI y el BM intentaron distanciarse de sus acciones? ¿No será que de Groote finalmente habría actuado conforme a las orientaciones de esas dos instituciones? El CADTM interrogó en dos ocasiones al actual representante de Bélgica en el Banco Mundial., Gino Alzette, a propósito del comportamiento de J. de Groote. La primera vez fue en 2006 cuando el CADTM tuvo conocimiento de las razones por las que de Groote era objeto de una denuncia en Estados Unidos por parte de Alain Aboudaram. La segunda vez ha sido en mayo de 2013 en reacción al proceso que intenta la justicia suiza contra de Groote y seis ciudadanos checos. En los dos casos, Gino Alzette afirmó que no veía nada irregular en el comportamiento de J. de Groote. Así mismo, Bélgica no tomó nunca distancias respecto a de Groote. ¿Acaso no es porque fundamentalmente de Groote defendió ciertos intereses de Bélgica en la escena internacional?

Pasemos revista a la biografía de J. de Groote y pongámosla en relación con los acontecimientos que sacudieron la vida política y social del Congo y de Ruanda...

De acuerdo a la biografía no oficial pero favorable a de Groote presente en la red, [17] éste participó en los primeros meses del año 1960 en la mesa redonda belga-congoleña que preparaba la independencia del Congo belga, que aconteció el 30 de junio de 1960. Mobutu también participó en la apertura de la conferencia de la mesa redonda en Bruselas. Entre abril de 1960 y mayo de 1963, de Groote era el asistente del director ejecutivo de Bélgica en el FMI y en el BM, en Washington. Entre mayo de 1963 y julio de 1965, tenía una función de relaciones internacionales en el Banco Nacional de Bélgica.

Entre junio de 1960 y 1965, la vida política en el Congo era muy turbulenta. El 30 de junio de 1960, ante el rey Balduino y el gobierno belga, Patrice Lumumba, primer ministro del Congo independiente, pronunció un discurso en Leopoldville (que luego sería Kinshasa) que enfureció a todo el establishment de la Bélgica colonial. [18] Algunos meses más tarde, Mobutu, convertido en jefe del estado mayor, ordenó encarcelar a Patrice Lumumba, que sería asesinado en Katanga en enero de 1961. Mobutu actuaba conforme a los intereses de Bélgica y de Estados Unidos. El 24 de noviembre de 1965, Mobutu tomó definitivamente el poder mediante un golpe militar destituyendo al presidente Kasavubu. Desde marzo de 1966 hasta mayo de 1969, de Groote fue consejero económico del gobierno de facto de Mobutu, mientras era también consejero en el Banco Nacional del Congo. Así que tenía un papel muy activo en la instauración de la política económica de ese país, así como en las negociaciones entre Mobutu, el FMI, el BM y el gobierno de Estados Unidos. [19]
En el libro Banco Mundial: el golpe de Estado permanente, publicado en 2006, está el análisis del hecho de que Bélgica se había confabulado con el BM y el régimen de Mobutu para responsabilizar al Congo independiente del pago de la deuda contraída por Bélgica ante el BM durante los años 1950.

¿De qué se trataba? Violando el derecho de los pueblos a disponer de su propia independencia, el BM concedió créditos a Bélgica, Francia, Gran Bretaña para financiar proyectos en sus colonias. Tal cual lo reconocen los historiadores del banco: «esos préstamos que servían para aliviar la penuria de dólares de las potencias coloniales europeas estaban destinados en su mayor medida a los intereses coloniales, particularmente en el sector minero, ya sea mediante la inversión directa o la ayuda indirecta, como para el desarrollo del transporte y de las minas». Esos préstamos permitían a las potencias coloniales a reforzar el yugo que ejercían sobre los pueblos que habían colonizado. Además contribuían a aprovisionar a las metrópolis coloniales de minerales, productos agrícolas, combustible. En el caso del Congo belga, los millones de dólares que le fueron prestados para proyectos decididos por el poder colonial fueron gastados casi todos por la administración colonial del Congo en la compra de productos exportados por Bélgica. El Congo belga recibió en total 120 millones en préstamos (en 3 veces) de los que 105,4 millones fueron gastados por Bélgica. Para el gobierno de Patrice Lumumba, era inconcebible reembolsar esa deuda al Banco Mundial, una deuda que había sido contraída por Bélgica para explotar al Congo belga.

La situación cambió en 1965: a raíz del golpe militar de Mobutu, el Congo reconoció que existía una deuda respecto al Banco Mundial. Esa deuda, en realidad, la debía Bélgica al BM.

El derecho internacional es claro. Un caso comparable existió en el pasado y fue zanjado por el Tratado de Versalles. Durante la reconstitución de Polonia como Estado independiente después de la primera guerra mundial, se decidió que las deudas contraídas por Alemania para colonizar parte de Polonia, que había sometido, no se traspasarían al nuevo Estado independiente. El Tratado de Versalles del 28 de junio de 1919 estipulaba: «La parte de la deuda que, según la Comisión de Reparaciones, se refiere a las medidas tomadas por los gobiernos alemán y prusiano en vista a la colonización alemana de Polonia, será excluida de la proporción de la que debe hacerse cargo...». El Tratado preveía que los acreedores que habían prestado a Alemania para proyectos en territorio polaco sólo le podían reclamar lo que se les debía a Alemania y no a Polonia. Alexander Nahum Sack, el teórico de la deuda odiosa, precisaba en su tratado jurídico de 1927: «Cuando el gobierno contrae deudas con el fin de someter a la población de una parte de su territorio o de colonizar a esta población por residentes de la nacionalidad dominante, etc., estas deudas son odiosas para la población indígena de esta parte del Estado deudor». Esto se aplica integralmente a los préstamos que el Banco Mundial concedió a Bélgica, Francia, y Gran Bretaña, para el desarrollo de sus colonias. Por consiguiente, el Banco Mundial y Bélgica actuaron violando el derecho internacional al hacer que el Congo independiente asumiera la carga de las deudas contraídas por el colonizador.

Como ya lo hemos visto, de Groote participó activamente en las transacciones que tuvieron lugar en el momento de la independencia del Congo, y luego fue consejero del gobierno del dictador Mobutu. No conocemos sus actuaciones al detalle pero dadas las funciones que había asumido, tiene realmente una parte de responsabilidad en este caso.

Pasemos al periodo 1973-1994 durante el cual J. de Groote fue director ejecutivo del FMI, representando a Bélgica.

A fines de los años 1970, un apoderado del FMI, Edwin Blumenthal, banquero alemán, ex responsable del departamento de Relaciones Exteriores del Bundesbank, realizó un informe demoledor sobre la gestión del Zaire por parte de Mobutu. En él se advertía a los acreedores extranjeros que no debían esperar se reembolsados mientras Mobutu estuviera en el poder.

Entre 1965 y 1981, el gobierno del Zaire pidió créditos por cerca de 5.000 millones de dólares en el extranjero y, entre 1976 y 1981, su deuda externa sufría cuatro reestructuraciones en el Club de París por un monto de 2.250 millones de dólares. La totalidad de esa deuda corresponde perfectamente al concepto de deuda odiosa, y por consiguiente es nula.

La desastrosa gestión económica y el desvío sistemático realizado por Mobutu de una parte de los préstamos no hicieron que el FMI dejara de ayudar al régimen dictatorial de Mobutu. Es sorprendente constatar que luego de la entrega del informe Blumenthal, los desembolsos efectuados por el Banco Mundial aumentaron (hizo lo mismo el FMI, pero esos datos no se reflejan en el gráfico). Evidentemente, el criterio de la buena gestión económica no fue determinante en las decisiones del FMI y del BM. El régimen de Mobutu era un aliado estratégico de Estados Unidos y de otras potencias influyentes en el seno de las instituciones de Bretton Woods (por ejemplo Francia y Bélgica), mientras durase la guerra fría.

CONGO-KINSHASA (ZAIRE BAJO MOBUTU): desembolsos del Banco Mundial

Fuente: Banco Mundial. CD -Rom, GDF, 2001

A partir de 1989 - 1991, con la caída del muro de Berlín seguida más tarde por la implosión de la Unión Soviética, el régimen de Mobutu pierde interés para las potencias. Tanto más que en muchos países de África (también en el Zaite) se desarrollaban conferencias nacionales que propugnaban una reivindicación democrática. Los préstamos del BM comenzaron a disminuir para cesar completamente a mitad de los años noventa.

Bajo el régimen de Mobutu (1965-1997), el FMI y el BM fueron un instrumento al servicio de la política y de la geoestrategia estadounidense para recompensar a Mobutu por su apoyo durante la guerra fría.


«En numerosos casos, los préstamos estaban destinados a la corrupción de gobiernos durante la guerra fría. El problema no era saber si el dinero favorecía el bienestar del país sino si conducía a una situación estable, dadas las realidades geopolíticas mundiales»
Joseph E. Stiglitz (economista jefe del Banco Mundial entre 1997 y 1999,
Premio Nóbel de economía en 2001),
L’Autre mondialisation, Arte, 7 de marzo de 2000


Debido a todo eso, el FMI y el BM, en el seno de los cuales de Groote ocupaba una posición de alta responsabilidad, fueron cómplices de las exacciones contra los derechos humanos, económicos, sociales y culturales que el régimen de Mobutu cometió en la medida en que continuaban asistiendo a un régimen dictatorial que, sin embargo, no honró todos sus compromisos financieros, ¡ni mucho menos!


«La responsabilidad moral de los acreedores es particularmente clara en el caso de los préstamos durante la guerra fría. Cuando el FMI y el BM prestaban dinero a Mobutu, el célebre presidente del Zaire (actualmente República Democrática del Congo), sabían (o deberían haber sabido) que esas sumas, esencialmente, no servían para ayudar a los pobres de ese país sino para enriquecer a Mobutu. Se pagaba a un dirigente corrupto para que mantuviera a su país firmemente alineado con Occidente. Muchos consideran injusto que los contribuyentes de esos países que se encontraban en esa situación se supone que tengan reembolsar los préstamos consentidos a gobernantes corruptos que no los representaban.»

Joseph E. Stiglitz, El malestar en la globalización, 2002


Las sangrías en las cajas del Estado fueron una fuente estable y abundante de enriquecimiento para el clan Mobutu, mediante tres categorías de malversaciones: los gastos legales como la dotación presidencial (una gestión fuera de cualquier control), los gastos ilegales que son mencionados en el informe de Edwin Blumenthal [20] (este informe secreto se expuso al público en 1982), en donde se indicaba que era imposible controlar las transacciones financieras realizadas por el Estado, puesto que la oficina presidencial hacía poca diferencia entre los gastos públicos y los gastos personales. Edwin Blumenthal identificaba, en su informe, al menos siete cuentas domiciliadas en bancos extranjeros, que eran utilizadas para realizar transferencias directas a las cuentas personales de Mobutu o para corromper a actores políticos. El mensaje de Edwin Blumenthal era claro: «La corrupción erigida como sistema característico del Zaire con sus manifestaciones más malsanas, su mala gestión y sus fraudes, destruirá todas las tentativas de saneamiento y de restauración de la economía del Zaire por las instituciones internacionales, los gobiernos “amigos” y los bancos comerciales. Ciertamente, habrá nuevas promesas de Mobutu, (...) pero ninguna (y repito: ninguna) perspectiva se les ofrece a los acreedores del Zaire de recuperar el dinero que invirtieron en un futuro previsible.» [21]

Desde 1979, los principales prestamistas del régimen, muy ligado al FMI, tenían conocimiento y eran conscientes de las prácticas fraudulentas y de riesgo que corrían si continuaban con los préstamos a Mobutu.

Una tercera categoría de desvíos consistía, según el estudio, en «gastos misteriosos». Uno de las secciones importantes del presupuesto del Estado (cerca del 18 %, según un estudio del Banco Mundial en 1989) era el de «Otros bienes y servicios», un cajón de sastre que contenía muy poca información sobre el destino de esos gastos. Según los expertos del Banco Mundial, la mayor parte de ese dinero fue utilizado, especialmente, para gastos suntuarios así como para la compra de material militar. Esta información permitió subrayar que el Banco Mundial estaba bien al corriente de la utilización ilícita que se hacía de sus propios préstamos, en particular.

Hacia mediados de los años setenta, estaba claro que el dinero transferido al Zaire bajo la forma de donaciones o préstamos era automáticamente desviado de su objetivo inicial. O bien esas donaciones o préstamos eran directamente transferidos a cuentas extranjeras a título personal, [22] o bien eran invertidos en proyectos de prestigio, inadaptados y/o inútiles que permitieron el enriquecimiento de numerosas personas, pero de ningún modo la industrialización duradera de la economía. Por ejemplo, de acuerdo a la Oficina de bienes adquiridos mediante el fraude (OBMA), instaurada en consecuencia de los trabajos de la Confederación nacional, Mobutu habría podido embolsarse una comisión del 7 % sobre el valor del proyecto de la central hidroeléctrica de Inga. La encuesta no pudo finalizarse debido a las resistencias oficiales. [23]

Jacques de Groote sostuvo activamente el régimen de Mobutu e intervino varias veces para mejorar las relaciones entre el FMI, el Banco Mundial y Mobutu a pesar de que estaba muy bien colocado para conocer en detalle lo que denunciaba Blumenthal en su informe. También conocía las gravísimas violaciones de derechos humanos que cometía el régimen de Mobutu.

Jacques de Groote, a fines de su mandato, se declaró satisfecho de su acción respecto a Congo-Kinshasa. Sin embargo, una aplastante mayoría del pueblo congoleño vivía en una profunda miseria, la represión y los asesinatos de los opositores eran la regla, la economía estaba exangüe.

Jacques de Groote y Ruanda

J. de Groote también fue copartícipe de la acción del BM y del FMI en Ruanda.

En una entrevista ya citada, publicada en Le Soir, Béatrice Delvaux le planteaba esta pregunta: « ¿Y en el caso de la carta al presidente ruandés Habyarimana, que usted cita respaldándola, sobre la necesidad de una devaluación según el FMI?» Jacques de Groote respondió: Al comienzo de los años ochenta, ese país no había aportado votos, en la constitución del consejo, al administrador africano. Me pidió que lo representara. Después de ser autorizado por los diferentes países que representaba, consulté a los servicios del FMI y del Banco Nacional de Ruanda. Y me llamó la atención la anomalía que presentaba la asociación del franco ruandés al dólar, que había conducido a una apreciación de la moneda del 35 %, como le he explicado al presidente. Debía llamar su atención sobre ese asunto puesto que yo me ocupaba de sus intereses. Hay pocos casos en los que el FMI haya tenido una posición tan formal.» [24]

La periodista Colette Braeckman publicó en Le Soir en el mes de enero de 1991 un importante artículo sobre la actuación de J. de Groote en Ruanda. He aquí un extracto esclarecedor:

«Gran empleador en la escala ruandesa, el patrón de Somirwa [una sociedad minera de la que el 51 % de su capital pertenece a Géomines, del barón van den Branden], el Sr. van den Branden, presionaba al presidente Habyarimana para que aceptara solicitar importantes créditos internacionales. [...] Mientras que la situación estaba bloqueada entre los ruandeses y Somirwa, se solicita la intervención del Sr. de Groote, considerado como un técnico: tiene la confianza de las autoridades ruandesas, es amigo del Sr. van den Branden, quien regularmente iba a Washington y se jactaba ante quien quisiera escucharlo de sus relaciones americanas.
El veredicto del Sr. de Groote es claro: recomienda una devaluación del franco ruandés, y aboga a favor de reflotar la sociedad minera. Siguiendo en esto la doctrina de su organización, el Sr. de Groote combate la sobre evaluación del franco ruandés y apuesta por las exportaciones del sector minero. El veredicto del «árbitro» es por lo tanto favorable a Somirwa, aunque se inspire en los criterios habituales del FMI.

El Wall Street Journal señala que es en esta época que el Sr. de Groote pide dinero al banco Nagelmaekers, dirigido por el mismo Sr. van den Branden, y que vive en una casa financiada indirectamente por este último en Georgetown, y el diario estadounidense ve allí el ejemplo perfecto de “conflicto de intereses”.»

Es importante volver sobre la nefasta actuación del Banco Mundial y del FMI en Ruanda.

Tratemos de nuevo el genocidio de 1994

A partir del 7 de abril de 1994, en un intervalo de menos de tres meses, cerca de un millón de ruandeses -la cifra exacta queda por determinar- fueron exterminados porque eran tutsis o se suponía que lo eran. Pero también hay que agregar el asesinato de decenas de miles de hutus moderados. Por supuesto hubo un genocidio, es decir la destrucción planificada de una colectividad entera por el asesinato masivo que tiene por objetivo impedir la reproducción biológica y social.

En ese contexto, es fundamental interrogarse sobre el papel de los prestamistas internacionales. Todo hace pensar que las políticas impuestas por las instituciones financieras internacionales, principales proveedores de fondos del régimen dictatorial del general Juvenal Habyarimana, aceleraron el proceso que condujo al genocidio. Generalmente, la incidencia negativa de estas políticas no se ha tomado en consideración para explicar el desenlace dramático de la crisis ruandesa. Solamente algunos autores pusieron en evidencia la responsabilidad de las instituciones de Bretón Woods, que, por otro lado, rechazan cualquier crítica al respecto.

A comienzos de los años 1980, cuando estalló la crisis de la deuda del Tercer Mundo, Ruanda (como su vecino Burundi) estaban muy poco endeudados. Mientras que en otros lados del mundo, el Banco Mundial y el FMI abandonaban su política activa de préstamos y pregonaban la abstinencia, estas mismas instituciones adoptaron una actitud diferente con Ruanda y se encargaron de prestarle en abundancia. La deuda externa de Ruanda se multiplicó por veinte entre 1976 y 1994. En 1976, se elevaba a 49 millones de dólares, en 1994 llegaba a cerca de los 1.000 millones de dólares. La deuda, sobre todo, aumentó a partir de 1982. Los principales acreedores fueron el Banco Mundial, el FMI y las instituciones relacionadas (a las que llamaremos IFI, instituciones financieras internacionales). El BM y el FMI tuvieron el papel más activo en el endeudamiento. En 1995, las IFI tenían el 84 % de la deuda externa ruandesa.

El régimen dictatorial instalado desde 1973 garantizaba que no iba a volcarse a una política de cambios estructurales progresistas. Y es por eso que estaba activamente apoyado por las potencias occidentales: Bélgica, Francia y Suiza. Además, podía constituir una muralla respecto a algunos Estados que, en la región, mantenían todavía veleidades de independencia y de cambios progresistas (Por ejemplo: Tanzania con el presidente progresista Julios Nyerere, quien era uno de los líderes africanos del movimiento de los no-alineados).

Durante la década de 1980 y hasta 1994, Ruanda recibió muchos préstamos, pero una parte considerable es apropiada por la dictadura de Habyarimana. Los préstamos concedidos debían servir para mejorar la inserción de la economía ruandesa en la economía mundial, desarrollando sus capacidades de exportación de café, de té y de estaño (sus tres principales productos de exportación), en detrimento de los cultivos destinados a la satisfacción de las necesidades locales. El modelo funcionó hasta mediados de los años ochenta, momento en el que los precios, del estaño primero, luego del café, y por último del té, se desplomaron. Ruanda, para quien el café constituía la principal fuente de divisas fue afectada total y gravemente por la ruptura del cártel del café provocado por Estados Unidos, a comienzos de los años noventa.

Utilización de los préstamos internacionales para preparar el genocidio

Algunas semanas antes del desencadenamiento de la ofensiva del Frente Patriótico Ruandés (FPR) en octubre de 1990, las autoridades ruandesas firmaron con el FMI y el BM en Washington un acuerdo para poner en marcha un programa de ajuste estructural (PAE).

Este PAE se comenzó a aplicar en noviembre de 1990: el franco ruandés se devaluó el 67 %. En contrapartida, el FMI concedía créditos en divisas de desembolso rápido para permitir que el país mantuviera el flujo de las importaciones. Las sumas así prestadas permitían equilibrar la balanza de pagos. El precio de los bienes importados aumentó de manera vertiginosa: por ejemplo, el precio de la gasolina aumentó en un 79 %. El producto de la venta en el mercado nacional de los bienes importados permitía al Estado pagar los sueldos a los militares, cuyos efectivos aumentaban velozmente. El PAE preveía una disminución de los gastos públicos: hubo, por supuesto, congelación de salarios y despidos en la función pública pero también transferencia de una parte de los gastos en beneficio del ejército.

Mientras que el precio de los bienes importados aumentaba, el precio de compra del café a los productores estaba congelado, y esto fue exigido por el FMI. En consecuencia: una ruina para centenares de miles de pequeños productores de café que, con las capas más empobrecidas de la población, fueron desde entonces un reservorio permanente de reclutas para las milicias Interahamwe y para el ejército.

Entre las medidas impuestas por el BM y el FMI, por medio del PAE, hay que señalar, además del aumento de impuestos al consumo y la reducción de los impuestos a las sociedades, el aumento de los impuestos directos a las familias populares por reducción de las exoneraciones fiscales por familia numerosa, la reducción del crédito a los campesinos, etc.

Para justificar la utilización de los préstamos de la pareja BM/FMI, el BM autorizó a Ruanda a presentar facturas antiguas que cubrían la compra de bienes importados. Este sistema permitió a las autoridades ruandesas financiar la compra masiva de armas para el genocidio. Los gastos militares se triplicaron entre 1990 y 1992. Durante este periodo, el BM y el FMI enviaron varias misiones de expertos quienes subrayaron algunos aspectos positivos de la política de austeridad aplicada por Habyarimana, pero, no obstante, amenazaron con cortar los pagos si los gastos militares continuaban creciendo. Las autoridades ruandesas pusieron a punto algunos montajes para disimular los gastos militares: los camiones comprados para el ejército se imputaron al ministerio de Transportes, una parte importante de la gasolina utilizada para los vehículos de las milicias y del ejército era imputada al ministerio de Sanidad. Finalmente el BM y el FMI cerraron el grifo de la ayuda financiera a comienzos de 1993, pero no denunciaron la existencia de cuentas bancarias que las autoridades ruandesas poseían en el extranjero en grandes bancos y en las que seguían disponibles importantes sumas de dinero para la compra de armas. Podemos considerar que el BM y el FMI fallaron en su deber de control sobre la utilización del dinero prestado. Debieron cortar sus préstamos desde el comienzo de 1992 cuando supieron que el dinero era utilizado para la compra de armas. En ese momento debieron haber alertado a la ONU. Al continuar haciendo préstamos hasta comienzos de 1993, ayudaron a un régimen que preparaba un genocidio. Las organizaciones de defensa de los derechos humanos habían denunciado desde 1991 unas masacres preparatorias al genocidio. El Banco Mundial y el FMI sistemáticamente ayudaron al régimen dictatorial, aliado de Estados Unidos, de Francia y de Bélgica.

El aumento de las contradicciones sociales

Para que el proyecto genocida pudiera llevarse a cabo hacía falta solamente un régimen para concebirlo y dotarse de los instrumentos para su realización, pero también la presencia de una masa empobrecida, presta a realizar lo irreparable. En ese país, el 90 % de la población vive en el campo, el 20 % de la población campesina dispone de menos de media hectárea por familia. Entre 1982 y 1994, se asistió a un proceso masivo de empobrecimiento de la mayoría de la población rural mientras, en el otro polo de la sociedad, se producía un enriquecimiento impresionante de algunos pocos. Según el profesor Jef Maton, en 1982, el 10 % más rico retenía el 20 % del ingreso rural, en 1992, acaparaba el 41 %, en 1993 el 45 % y a comienzos de 1994 el 51 %. El impacto social catastrófico de las políticas dictadas por el BM/FMI y de la caída del precio del café en el mercado mundial (caída que se debe relacionar con las políticas de las instituciones de Bretón Woods y de Estados Unidos que lograron hacer saltar el cártel de los productores de café en la misma época) tuvo un papel clave en la crisis de Ruanda. El enorme descontento social fue canalizado por el régimen de Habyarimana hacia la ejecución de un genocidio.

Es importante situar la actuación de J. de Groote en ese contexto general puesto que, según sus propias palabras, prestó activa asistencia al régimen de Habyarimana (antes del genocidio).

Después de haber hecho una revisión del contexto histórico y social en el que se desarrollaba la actuación de J. de Groote en África, desde los años sesenta hasta el fin de su mandato en el FMI en 1994, volvamos al continente europeo.

El Banco Mundial al servicio de las grandes empresas belgas

Los documentos oficiales del Banco Mundial no nos dicen nada respecto a eso, pero encontramos, en las revistas especializadas destinadas a la patronal, una indicación precisa de las ventajas de que gozan las empresas privadas por la acción del Banco Mundial. El extracto del discurso siguiente no necesita comentarios. Fue pronunciado en 1986 por Jacques de Groote ante un público de jefes de empresas de Bélgica y publicado en el Bulletin de la Fédération des Entreprises de Belgique: «Las ventajas que Bélgica obtiene, como todos los países miembros del Banco Mundial, de su participación en las actividades de las instituciones del grupo, pueden ser medidas por el flow-back, o sea, la relación entre, por una parte, el total de desembolsos efectuados por la IDA(Asociación Internacional de Desarrollo que forma parte del grupo del Banco Mundial) o el Banco Mundial a favor de las empresas de un país con ocasión de los contratos obtenidos por esas empresas y, por otra parte, las contribuciones de ese país al capital del Banco Mundial, así como a los recursos de la IDA. El flow-back es por lo tanto una relación entre lo que obtienen las empresas por ventas de equipamiento o de servicios de consultoría y lo que Bélgica aporta como contribución a los recursos de la IDA y al capital del Banco. El flow-back del Banco Mundial hacia los países industrializados es importante y no ha dejado de crecer: para el conjunto de los países industrializados progresó de 7 a 10 entre fines de 1980 y fines de 1984. Es decir que por un dólar puesto en el sistema, los países industrializados retiraban 7 en 1980 y 10,5 hoy mismo.»

Después del fin de su mandato en el FMI y en el Banco Mundial

En una entrevista concedida a Béatrice Delvaux del diario Le Soir, en marzo de 1994, al fin de su mandato en el FMI, de Groote se felicitaba por el papel que había tenido en la decisión de Bélgica de introducir el neoliberalismo en su política durante los años ochenta.

Béatrice Delvaux: “A pesar de estar viviendo en Washington, usted tuvo un papel muy importante en la orientación de la política económica belga. De este modo,¿usted aportó el aval del FMI al cambio de jefe económico del comienzo de los años ochenta, en estrecha relación con el grupo “de Poupehan”? » J. de Groote respondió: «Absolutamente y me siento orgulloso de ello. Estoy muy satisfecho. En aquel momento realizamos estudios que permitieron delinear las grandes opciones de la política económica belga, discutida luego con Alfons Verplaetse y diferentes personalidades como por ejemplo, Wilfried Martens ».

Estas declaraciones constituyen una buena ilustración de las estrechas relaciones entre personajes como de Groote y el núcleo del poder político de un país dado. Hay que señalar que de Groote reconocía, al pasar, que la independencia del Banco Nacional era puramente formal ya que la política de Bélgica estaba definida por un estrechísimo círculo que reunía en secreto a actores clave, desde el primer ministro hasta el gobernador del banco nacional, pasando por el responsable de los sindicatos cristianos y los representantes de la patronal..., todos ellos en contacto con el FMI.

Jacques de Groote y América Latina

En la misma entrevista acordada a Le Soir a fines de marzo de 1994, de Groote alababa los supuestos éxitos del FMI y del Banco Mundial en América Latina en general y en México en particular: «Existen innumerables ejemplos de éxitos. El caso típico es el de México. En octubre de 1982, ese país sufría una grave crisis de deuda y la acción conjunta del FMI y del BM permitieron una adaptación rápida, una corrección de la balanza de pagos con una reducción limitada y de corta duración de los ingresos de la población. Actualmente, asistimos al retorno de los capitales hacia México y el Banco Mundial gestiona allí un programa destinado a diversificar la producción.»

La tinta del diario no tuvo tiempo de secarse cuando la realidad desmentía las optimistas declaraciones de J. de Groote: los capitales comenzaban a huir de México y esta huída provocaría en diciembre de 1994 la crisis «tequila» que haría caer la economía mexicana de forma grave y duradera.

Jacques de Groote y Europa del Este

Durante los últimos años de su mandato en el Banco Mundial y en el FMI, de Groote estuvo particularmente activo en la puesta en marcha de políticas de choque en los países que acababan de dejar el bloque soviético. Ese fue el caso en especial de Checoslovaquia hasta la creación en 1993 de la República Checa y de Eslovaquia, siendo los dos países miembros del grupo presidido por Bélgica en el FMI y en el Banco Mundial. Las poblaciones de los países del Este europeo sufrieron particularmente las políticas de austeridad y de privatizaciones impuestas por las instituciones internacionales. Las privatizaciones permitieron a una oligarquía de nuevos ricos corruptos conquistar un poder exorbitante y acumular riquezas en detrimento de los bienes públicos. En cierta forma, de Groote rizó el rizo. Ahora se encuentra en el banquillo de los acusados por «blanqueo de dinero agravado», «estafa» y «falsedad de títulos» en la privatización de la mina checa MUS:

Jacques de Goote y los bancos privados

Se ha citado durante el caso judicial en curso en Suiza: varios órganos de prensa mencionan al Crédit Suisse por haber prestado su concurso a diferentes sociedades directamente relacionadas con los organizadores y los beneficiarios de la privatización fraudulenta de la mina MUS. No hemos tenido acceso al acta de acusación y por consiguiente no conocemos la lista de las sociedades financieras directamente implicadas en el esquema de fraude, de estafa y de blanqueo de dinero.

Sin hacer ninguna suposición sobre su papel eventual en el caso judicial en curso, puede ser útil citar la existencia de CELIFF, una sociedad financiera fundada en 2001 en el Gran Ducado de Luxemburgo por Dexia Asset Management Luxemburg. Contaba entre sus administradores a Jacques de Groote, presidente de APPIAN GROUP y dos de los ciudadanos checos encausados en 2013 por la justicia suiza. Se trata de Jiri Divis, Vice-Chairman of the board of Directors of APPIAN GROUP EUROPE S.A. y de Marek Cmejla, Vice Chairman of the Board of Directors and Deputy Chief Executive Officer of NEWTON HOLDING, con domicilio en Praga, República Checa. También encontramos entre los administradores a Adrien de Merode, Director de APPIAN GROUP EUROPE. Los cuatro administradores restantes eran todos del grupo Dexia: uno de Luxemburgo, uno de Suiza y dos de Francia.

Conclusión

Más allá de las peripecias de su trayectoria personal, Jacques de Groote simboliza unos aspectos profundamente nefastos de las políticas aplicadas de manera metódica por el Banco Mundial, el FMI y la elite que gobierna al mundo, en búsqueda del máximo beneficio privado. La codicia se inmiscuye, de manera repugnante, con la violación de los derechos humanos fundamentales.

Traducido por Griselda Pinero

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notes:

[1Eric Toussaint, historiador y doctor en ciencias políticas por las universidades de Lieja y de París VIII, es presidente del CADTM Bélgica. Autor de Banco Mundial: el golpe de Estado permanente. La agenda oculta del Consenso de Washington, EL Viejo Topo, Mataró, 2007. http://www.cadtm.org/Por-que-el-libro-Banco-mundial Eric Toussaint es coautor con Damien Millet de AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, Paris, 2012 ; 65 Questions, 65 Réponses sur la dette, le FMI et la Banque mondiale, Liège, 2012 (version en téléchargement libre sur internet : http://cadtm.org/65-questions-65-reponses-sur-la,8331 ), La deuda o La vida, (dirs.) Icaria editorial, Barcelona, 2011. Premio del libro político concedido por la Feria del libro político de Lieja http://www.cadtm.org/Le-CADTM-recoit-le-prix-du-livre

[2Valère Gogniat, «La mine tchèque qui met Berne au défi», Le Temps, Ginebra, 8 mayo de 2013

[3Ibid.

[5Véase: Financial Times, Robert Anderson, «Appian Group: A secretive power to be reckoned with», 21 de septiembre de 2004. Véase también: http://www.investorvillage.com/mbthread.asp?mb=1911&nhValue=58568&nmValue=58608&dValue=1&tid=4273173&showall=1. Hay que señalar que el Appian Group fue fundado en 1996 por Stephen L. Norris que estableció la sede de la sociedades uno de los paraísos fiscales de Estados Unidos, el Estado de Delaware. En 1998 el Appian Group adquirió la sociedad MUS y Stephen L. Norris cedió en 1999 la presidencia del grupo a Jacques de Groote que trasladó la sociedad a Friburgo. Algunos años más tarde, en 2003 o 2004, el Appian Group se estableció en otro paraíso fiscal, Guernesey, con la ayuda del Crédit Suisse. El autor del presente artículo realizó investigaciones sobre esta sociedad desde 2005. En esa época, el Appian Goup era muy visible en Internet. Pero posteriormente las trazas del grupo en la red fueron borradas con mucho cuidado.

[6Robert Anderson, “Appian Group: A secretive power to be reckoned with”, Financial Times, 21 de septiembre de 2004. “Appian Group has come from nowhere to become one of the largest and most powerful financial groups on the Czech business scene.”

[7Esta hipótesis también está formulada en una noticia de la agencia de prensa checa CTK, que resume de la siguientes manera el procedimiento judicial en curso en Suiza: “The Swiss federal prosecutor’s office, following five years of investigations, says top managers may have syphoned off company cash allowing themselves to take control of MUS while depositing funds in Swiss accounts.” (24/11/2011, http://www.ceskapozice.cz/en/tag/marek-cmejla )

[10“SkodaExport sought financial advice in reducing its tax liability to the Czech government and to obtain a contract through the World Bank to build an oil pipeline in India. Tr. Feb. 24, 2004, at 139-40. Presumably relying on his contacts, de Groote obtained a copy of a relevant study that the World Bank had done in India, explored the status of the project at the World Bank, determined how much money had been earmarked for it, identified SkodaExport’s potential competitors, and introduced Aboudaram to the World Bank official in charge of the project” http://www.dcb.uscourts.gov/pdf_files/de_Groote_Decision_re_Res_Judicata.pdf

[11Véase el extracto del juicio: “According to de Groote, he and Aboudaram orally agreed that CAASA would pay de Groote one-third of the fees CAASA earned from SkodaExport, which would amount to almost $3 million. CAASA denied that it had agreed to pay de Groote for his SkodaExport work on a percentage basis and instead insisted that it had already compensated him on flatrate terms for individual services rendered. The parties agree that CAASA did pay de Groote at least $1 million. Véase Appellant’s Br. 12 n.24; Appellee’s Br. 3.” http://cases.justia.com/us-court-of-appeals/F3/460/46/580705/

[12Edward T. Pound, “Cozy Ties: IMF, World Bank Aide Has Dealings Hinting At Conflict of Interest --- Jacques de Groote Counsels Zaire, Got Help of People He Was in Position to Aid --- He Denies Any Improprieties” The Wall Street Journal, 28 de diciembre de 1990. Se debe pagar para consultar este artículo.

[13Véase: «Le Wall Street Journal parle de conflit d’intérêts. L’administrateur belge du FMI nie», Le Soir, 29de diciembre de 1990 http://archives.lesoir.be/le-wall-street-journal-parle-de-conflits-d-interets-l-a_t-19901229-Z03FT5.html. Béatrice Delvaux, «Jacques de Groote s’explique», Le Soir, 2 de enero de 1991 http://archives.lesoir.be/jacques-de-groote-s-explique-les-opposants-zairois-recl_t-19910102-Z03GA7.html. Colette Braeckman, «Les opposants zaïrois réclament une enquête», misma fuente, misma fecha. Colette Braeckman, «La Story de l’affaire de Groote : FMI, corruption et conflits d’intérêts», Le Soir, 7 de enero de 1991, http://archives.lesoir.be/la-story-de-l-affaire-de-groote-fmi-corruption-et-confl_t-19910107-Z03GR6.html

[14Fuente: Biography : Dr. Jacques De Groote http://www.zoominfo.com/p/Jacques-DeGroote/49353658

[15“The African nation owes the IMF and World Bank more than $1.6 billion, yet President Mobutu has become one of the world’s wealthiest men, reputedly a billionaire.”

[16Béatrice Delvaux, «Jacques de Groote s’explique», Le Soir, 2 de enero de 1991 http://archives.lesoir.be/jacques-de-groote-s-explique-les-opposants-zairois-recl_t-19910102-Z03GA7.html

[17Fuente: http://www.zoominfo.com/p/Jacques-DeGroote/49353658 consultada el 9 junio de 2013

[19Véase: http://www.zoominfo.com/p/Jacques-DeGroote/49353658, consultado el 10 de junio de 2013. «From March 1966 to May 1969 Dr. De Groote acted as Economic Advisor to the Republic of Zaire and Advisor to the Governor of the National Bank of Zaire. He was responsible for Zaire’s economic rehabilitation, and for negotiations with the IMF, the World Bank and the U.S. government. The 1967 program resulted in the only period of growth of the Zairian economy since Independence (1968-1971), and is cited by the IMF and World Bank as one of the most successful stabilization efforts ever undertaken under their aegis. During this period Dr. De Groote was also in charge of Zaire’s negotiations for nationalizing and reactivating Gecamines (the former Union Minière).»

[20En 1978, el FMI coloca a Erwin Blumenthal en el Banco Central del Zaire para sanear su funcionamiento. En julio de 1979, Edwin Blumenthal deja ese puesto debido a las amenazas de muerte que recibió de parte del entorno de Mobuto.

[21BLUMENTHAL Erwin. 7 de abril de 1982. Zaïre: Report on her Financial Credibility, typescript, p.19.

[22Mobuto llegó a interceptar algunas sumas incluso antes de que llegaran a las cajas públicas, como a título ilustrativo, esos 5 millones de dólares concedidos por Arabia Saudí, en 1977 (DUNGIA, E. 1992. Mobutu et l’argent du Zaïre, L’Harmattan, p.157

[23ASKIN Steve y COLLINS Carole. 1993. «External Collusion with Kleptocracy: Can Zaïre Recapture its Stolen Wealth?” in African Political Economy, n° 57, p.77


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